miércoles, 4 de noviembre de 2009

Entrevista a Juan Carlos Tedesco, Director de Planeamiento y Evaluación de la Educación de la Nación



“La orientación debe ser la misión fundamental de la escuela secundaria”





En Diálogo con EducaRed Argentina, el ex ministro de Educación y actual director de la Unidad de Planeamiento y Evaluación de la Educación, sostuvo que “las actuales políticas educativas deben enfrentar simultáneamente problemas del pasado y del futuro” y que en la inclusión de las nuevas tecnologías en los procesos de aprendizaje, “la formación docente, la producción de materiales y la articulación con políticas de infraestructura de la comunicación son áreas clave”. En relación con la escuela secundaria, Tedesco señaló que “su misión fundamental es la orientación y que debe propiciar experiencias de aprendizaje que le permitan al alumno conocerse a sí mismo y al mundo social y cultural que lo rodea”.

-¿Desde su nuevo rol en la Unidad de Planeamiento y Evaluación de la Educación, uno de sus objetivos es proyectar políticas educativas para la próxima década. ¿Podría enumerar sus principales líneas? ¿Cómo cree que se puede contribuir desde la Unidad a implementar dichas propuestas de transformación del sistema educativo?


La principal tarea de la Unidad a mi cargo en estos momentos es definir las grandes líneas de lo que podríamos llamar un Plan Decenal de Educación, que debería fijar las metas a las que queremos llegar en el 2021 y las principales estrategias para lograrlo. Actualmente disponemos de la Ley de Financiamiento Educativo, que fijó objetivos hasta el 2010. La evaluación de los resultados de dicha ley es positiva tanto por los logros alcanzados, como por el consenso con el cual fue sancionada y aplicada. Tenemos la posibilidad ahora de definir un plan de mayor alcance temporal, con alcances cuantitativos y cualitativos. En ese contexto, la secundaria obligatoria, la universalización del acceso a las tecnologías de la información y la comunicación, la profesionalización docente y la introducción de mayores niveles de responsabilidad por los resultados en los modelos de gestión educativa, aparecen como temas muy relevantes.


-Pensando en la situación actual del sistema a nivel nacional, ¿cuáles considera que son los temas prioritarios de la agenda educativa? ¿Cómo evalúa las acciones que se están desarrollando para avanzar en la mejora en la calidad de la educación?


Las actuales políticas educativas deben enfrentar simultáneamente problemas del pasado y del futuro. Estamos enfrentando las consecuencias de largos períodos de desinversión en educación y también los efectos de la crisis social y económica que sufrió el país en la década pasada. Desde este punto de vista, invertir en salarios docentes, en becas para los alumnos de familias más desfavorecidas, en construcción y equipamiento de las escuelas, es prioritario y constituye la base de las políticas para mejorar la calidad de la educación. Sabemos que ésta es el resultado de acciones en dimensiones muy diversas del sistema educativo. No existe una “bala de plata” que nos permita lograr buenos resultados. En estos años se avanzó en definir las bases legales de la educación, en garantizar un financiamiento significativo y sostenido en el tiempo, en políticas muy activas de infraestructura, equipamiento informático, provisión de libros, becas y subsidios a los alumnos. Se modificó la formación inicial de los docentes y se comenzaron a desarrollar experiencias innovadoras en el mejoramiento de la enseñanza de ciencias y matemática. También en estrategias para permitir que los jóvenes y adultos que no terminaron su escolaridad obligatoria cuando tenían la edad correspondiente, tengan una nueva oportunidad a través del plan FINES. En educación todo es a mediano y largo plazo.


-Desarrollar una activa política de formación docente parece ser una de las grandes deudas del sistema educativo. ¿Qué medidas de corto, mediano y largo plazo deberían implementarse en esta área?


Hay que distinguir las medidas dirigidas a la formación inicial, de las de formación continua para los docentes en ejercicio. Con respecto a la primera, se ha agregado un año y ese año adicional tiene la forma de la residencia. Es necesario superar la disociación que existe hoy entre la formación y las exigencias para el desempeño. También es muy importante pensar cómo atraer a la docencia a jóvenes talentosos, a través de políticas que eleven el prestigio de la profesión. Quiénes hoy están estudiando las carreras de magisterio serán los docentes de la primera mitad del siglo XXI, y por eso es necesario adoptar hoy decisiones de este tipo.
Con respecto a la formación continua, debemos ampliar el espectro de modalidades pedagógicas de capacitación. Existe una excesiva concentración en los “cursos” de capacitación individuales y fuera de la escuela. Deberíamos utilizar más las visitas de estudio, la formación en equipo dentro de la escuela, los talleres y, finalmente, es fundamental que se trabaje en el diseño de una carrera que permita ascender sin dejar la sala de clase.


-Luego de su nombramiento, usted informó sobre la creación de la Agencia Nacional de Evaluación Educativa, que se ocupará de convocar a expertos. ¿Cuál sería su función y en qué estado se encuentra su conformación?


Estamos actualmente trabajando en el diseño de esta Agencia. En el mundo hay distintos modelos institucionales que asumen la responsabilidad de la evaluación. Debemos analizarlos, así como nuestra propia experiencia con la evaluación para poder definir la modalidad más adecuada a nuestro contexto. En estos momentos se están haciendo consultas, algunos estudios específicos y confiamos que en un plazo relativamente corto podamos ofrecerle a la Presidenta de la Nación una propuesta para su consideración.


-Insistentemente se habla de la transformación de la escuela secundaria ¿Cuáles son para usted los objetivos y estrategias que hay que definir para abordar un tema tan complejo?


En primer lugar hay que recordar que la Ley Nacional de Educación declaró la obligatoriedad de la escuela secundaria. Lo que significa que allí debe enseñarse y aprenderse lo que consideramos mínimo y común para toda la población. También obliga a revisar sus contenidos, métodos de evaluación y organización institucional. El criterio básico de esta revisión es que ahora todos los que ingresan deben egresar, desafío implica dejar de lado el concepto original de la escuela secundaria, creada como un filtro social. Sobre este principio político general, es posible comenzar a discutir y definir cuestiones más específicas relativas a contenidos curriculares, métodos de evaluación y organización institucional.


-¿Cuál debería ser su misión fundamental?


Estimo necesario postular que la misión fundamental de la escuela secundaria obligatoria es la orientación. A su término, un estudiante debe estar en condiciones de definir su futuro: si quiere o no seguir estudiando, cuáles son sus opciones en términos de desempeño ciudadano y cuáles son sus orientaciones vocacionales. Para poder lograr este objetivo, la escuela secundaria debe propiciar experiencias de aprendizaje que le permitan conocerse a sí mismo y al mundo social y cultural que lo rodea. Esta es la justificación básica de una propuesta curricular integral (que no es lo mismo que enciclopedista) y de criterios de evaluación que definan lo básico que cada estudiante debe dominar en cada campo. Aquí caben todas las discusiones acerca de la importancia de fortalecer la enseñanza de lengua, matemática y ciencias, de experiencias de aprendizaje que despierten el gusto por las artes (literatura, música, plástica), el desarrollo físico a través del deporte y la educación física en general, el conocimiento de la historia y de la sociedad así como el manejo básico de la informática, la tecnología y una segunda lengua.
El logro de estos objetivos, explica la importancia que tiene en la transformación de la escuela secundaria que los profesores concentren sus horas en una sola escuela, que haya trabajo en equipo y tutorías para el seguimiento personalizado de cada estudiante. Este cambio en la organización institucional y en las formas de trabajo docente debe modificar radicalmente el clima que reina hoy en las escuelas secundarias, caracterizado por la ausencia –física o simbólica- de adultos significativos para nuestros jóvenes.


-¿En qué puntos hay que trabajar para bajar los índices de fracaso escolar?


Es importante distinguir situaciones y áreas específicas. En este sentido, quisiera destacar tres áreas importantes de trabajo: en primer lugar es preciso recalcar que para lograr la obligatoriedad de la escuela secundaria es necesario un urgente plan de infraestructura que permita incrementar en al menos un 30% las aulas disponibles. En segundo lugar, es necesario discutir un plan de emergencia para jóvenes en situación de exclusión social. Para los que ya abandonaron la escuela secundaria y son mayores de 18 años, existe el Plan Fines, que ofrece alternativas flexibles según el nivel alcanzado antes del abandono. Pero para los que están en edad escolar y se fueron de la escuela, o están concurriendo en condiciones de precariedad, es necesario disponer de modalidades de acción que permitan elaborar planes de mejora diseñados escuela por escuela. En tercer lugar, una activa política de formación docente donde, además de las actualizaciones curriculares necesarias, se otorgue especial atención al cambio de representaciones y valores vinculados al desempeño profesional, que exige una escuela donde el mecanismo del fracaso escolar deja de actuar como herramienta del docente.


-¿De qué manera se emprende, dentro de la Unidad de Planeamiento, el debate sobre el uso y el acceso a las nuevas tecnologías en la escuela? ¿Qué propone para promover la inclusión de las TIC en los procesos de aprendizaje?


El punto de partida es la definición que se adoptó en la Ley de Educación Nacional acerca de la universalización del acceso a las TIC. Pero para lograrla existen diversas estrategias y caminos. Por un lado, se ha comenzado con el plan de una computadora por alumno y hemos decidido hacerlo a partir del ciclo superior de las escuelas técnicas. Esta decisión se adoptó por diversas razones, tanto pedagógicas como presupuestarias. Sabemos que proveer de equipos no garantiza que mejore la enseñanza. El equipo informático debe formar parte de un proyecto pedagógico y nuestras evaluaciones mostraron que el ciclo superior de las escuelas técnicas era el lugar donde existían las mejores condiciones para iniciar este proceso porque allí la computadora llegaba para satisfacer una necesidad del proceso de enseñanza y aprendizaje. Habrá que evaluar esta experiencia, así como otras que tienen lugar en el país y en el extranjero. La Unidad de Planeamiento deberá incorporar las metas en este campo que debemos alcanzar en la próxima década, y sugerir las estrategias más apropiadas para lograrlo. La formación docente, la producción de materiales, la articulación con políticas de infraestructura de la comunicación, son áreas claves en esta discusión.